Inclusión laboral: Los rubros en los que las personas ciegas han logrado encontrar trabajo y mantenerse con éxito

Ingrid Díaz e Hilda Barón realizaron el curso de computación en Fundación Luz y hoy se desempeñan en una empresa de cobranza.

Un poco más de dos años han transcurrido desde que entró en vigencia la Ley de Inclusión Laboral, la que establece que tanto las entidades públicas como privadas que cuentan con más de 100 trabajadores deben contratar al menos el 1% de personas con discapacidad (PcD).

De esta manera y según datos de la Dirección del Trabajo, al 31 de julio de este año, 3871 empresas han contratado a 19.506 personas con discapacidad, de las cuales un 64,3% son hombres, mientras que el restante mujeres.


Desde Fundación Luz, entidad líder en rehabilitación, capacitación y educación de personas ciegas o baja visión, gracias a su Programa de Inclusión Laboral, han fomentado la participación de personas ciegas en el mercado laboral.

Por medio de esta iniciativa, desde el 2006 a la fecha la fundación ha realizado más de 1.500 gestiones laborales en organismos públicos y empresas, las que han aumentado la cantidad de contrataciones de PcD.

“A las personas con discapacidad visual históricamente se les ha encasillado en ciertos rubros y oficios en los que la sociedad asume que ellos pueden desempeñarse de mejor manera, actualmente esto también ocurre, asignándoseles a áreas de atención telefónica a clientes o cobranza telefónica, en las cuales muchos de nuestros usuarios tienen éxito y encuentran una oportunidad de desarrollo. Aunque como sociedad debemos comprender y naturalizar que no existe un único rubro donde las pcdv puedan desempeñarse, las opciones laborales para una persona no debieran estar condicionadas por su discapacidad”, señaló Fernanda Muñoz, administradora del Programa Inclusión Laboral de Fundación Luz.

Consultada por cómo se pueden incentivar aún más a las empresas para contratar a PcD, Muñoz manifestó que “la estrategia más efectiva para incentivar la contratación de personas con discapacidad se centra en eliminar las barreras actitudinales generadas por la falta de información y prejuicios existentes entre los empleadores”.

En esa línea, agregó que “estos prejuicios actúan como un muro entre las empresas y las personas con discapacidad, lo cual impide que se les valore, evalúe y contrate por sus reales posibilidades de aportar en una organización. En ese sentido, nuestra labor como Programa de Inclusión Laboral es eliminar este muro, es propiciar un escenario donde los empleadores no vean la discapacidad, sino las competencias, formación, habilidades y conocimientos de las personas, y a partir de esto sean contratadas”.

“Me sentí muy acogida e incluida por todos”

Ingrid Díaz

El 2013 Ingrid Díaz ingresó a Fundación Luz al Programa de Capacitación e Inclusión Laboral. Después de cuatro meses de estudio terminó su curso de computación. Han pasado siete años de esa experiencia y hoy la recuerda de la mejor forma. “Me sirvió mucho, porque aprendí a utilizar el lector de pantalla y los comandos que te entregan las empresas, eso me permitió especializarme en cobranzas, atención al cliente y los conceptos que uno debe saber para manejarse en call center”.Añadió que “en Fundación Luz pude cumplir mi objetivo de capacitarme lo que me llevó a encontrar trabajo, además de formar amistades con compañeros y con personas que trabajan ahí”. Hoy, con 29 años, se desempeña en el área de cobranza de la empresa Plus Consulting. “Desde el día que entré a trabajar me han tratado de buena manera”, aseguró.

Por su parte, Hilda Barón, de 25 años, ingresó el año pasado al Programa de Rehabilitación, donde estuvo cuatro meses, para luego iniciar el curso de computación. “Llegué de Arica a Fundación Luz y la verdad que fue una gran experiencia ya que me ayudó mucho en la rehabilitación, sobre todo con la movilidad que me permite ser autónoma. Además, me entregó muchas herramientas que finalmente me llevaron a lograr un trabajo en Plus Consulting”.

Hilda Barón

Sobre cómo ha sido su adaptación en el área de cobranza, sostuvo que “aunque alcancé a estar dos semanas de forma presencial en la empresa, esos días me sentí muy acogida e incluida por todos. Ahora, con el teletrabajo, he seguido mi labor y lo bueno es que cuando tengo algún problema o duda me comunico con los profesores de informática de la fundación y me entregan de inmediato la solución. Ellos se han portado muy bien, han estado siempre pendientes”.

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