El difícil escenario de los niños en situación de discapacidad al estar lejos de la sala de clases

Su aprendizaje suele incluir mucha manipulación de elementos, un proceso que se vuelve difícil de fomentar a través de pantallas. A eso se suma que muchos papás no siempre tienen el tiempo ni la experticia para ayudarlos.A fines de marzo, pocos días después de la suspensión de clases presenciales a nivel nacional, un computador y una máquina de escritura en braille llegaron hasta la casa de Holly Medina.

El envío era de parte de la Fundación Luz y estaba dirigido a su hija Christianne, estudiante de 6° básico del Colegio Santa Lucía, establecimiento que es parte de esta fundación, dedicada a educar y rehabilitar a personas ciegas o con baja visión.

‘Mi hija se conecta a clases a través del celular y usa la máquina braille para tomar apuntes’, comenta Medina. Por su parte, el computador le sirve porque ‘tiene un sistema que permite que a medida que el cursor se mueve, eso que aparece en la pantalla se vaya leyendo a viva voz. Así sabe qué es lo que le están mostrando’, explica.

Aunque al principio Christianne estaba entusiasmada ante la idea de pasar tiempo en su casa, tras cinco meses de cuarentena la situación dejó de ser ideal.

‘Yo creo que ya es difícil para un niño que ve bien, que puede jugar sin mayores problemas. Pero para un niño no vidente las actividades no son las mismas; a veces es difícil entretenerlos’, cuenta su mamá.

Más barreras

‘En un escenario normal ya es difícil poder pasar el currículum nacional a niños con este tipo de discapacidad. Y en pandemia, a la distancia, por supuesto que ha sido más’, agrega Alicia Albornoz, directora social de Fundación Luz, quien recuerda que en el caso de los niños a los que educan, el tacto es fundamental.

Aun así, a pesar de las dificultades, a través de la campaña de repartición de equipos —además de computadores se han entregado otras ayudas ópticas, como lupas—, sumado al compromiso de los profesores, las clases han podido seguir a distancia.

Como el caso de cada alumno es muy particular, ‘muchas clases ahora son individuales, lo que ha significado que los profesores extiendan su jornada laboral’, da cuenta Albornoz.

Otras instituciones que trabaja con niños en situación de discapacidad coinciden que este es un escenario muy complicado.

‘Diferentes organismos internacionales, como la ONU o la OCDE, han señalado que los estudiantes con discapacidad están experimentando más barreras para el aprendizaje y la participación que sus pares sin discapacidad en este contexto de pandemia’, resalta Carola Rubia, directora ejecutiva de Fundación Descúbreme.

En particular, se ha observado ‘que los estudiantes con discapacidad cognitiva han experimentado altos niveles de incertidumbre, confusión y estrés por los cambios en las rutinas diarias, pero también se han encontrado con nuevas barreras al aprender en un entorno virtual’.

Como ejemplo, Rubia recuerda que ‘al aprender en línea no existen las mismas posibilidades para conocer objetos, procesos o situaciones de forma concreta’.

Sin herramientas

Carla Meneses, directora de Comunidades Inclusivas de Fundación Mis Talentos, agrega: ‘La característica del proceso de aprendizaje de los estudiantes con discapacidad intelectual va de lo concreto a lo abstracto. Esto significa que el proceso de manipulación de elementos y contacto con el mediador son necesarios para optimizar el proceso de aprendizaje, lo que en la actualidad, debido a la virtualización de la educación, no lo tiene y hace necesario depender de un adulto en casa que medie esto’.

Para los papás —quienes viven sus propios procesos con la pandemia, pudiendo tener que adaptarse a nuevas modalidades de trabajo o estar pasando por períodos económicos complejos— la tarea puede ser extremadamente pesada, porque a pesar de sus buenas intenciones, no siempre cuentan con el conocimiento para abordar ciertas dificultades o ejercitar con quienes tienen problemas motores.

‘En el extremo tenemos a estudiantes y padres que mencionan estar altamente angustiados, ya que sus hijos han presentado más dificultades durante el proceso de pandemia. Los padres al no contar con las herramientas técnicas para mediar el proceso de aprendizaje se encuentran sobrepasados, generando un ambiente no apto para aprender’, indica Meneses.

Fuente: El Mercurio

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