Un estudio advierte sobre la vulnerabilidad de mujeres con discapacidad frente al VIH

Se refleja en diversos informes del mundo y lo confirma un reciente estudio africano. Además, entre las mujeres con discapacidad temprana, aquellas con redes de apoyo restringidas son altamente vulnerables

Los estudios disponibles han encontrado que la prevalencia del VIH es al menos dos veces mayor entre las personas con discapacidad (Shutterstock)

En contextos de recursos limitados, los datos disponibles indican que las personas con discapacidad se ven desproporcionadamente afectadas por la epidemia del VIH. Si bien la discapacidad resultante de la infección crónica por VIH ha recibido cierta atención, pocos estudios epidemiológicos han examinado la vulnerabilidad de las personas con discapacidad a la adquisición la enfermedad.

Uno de los pocos estudios realizados en torno a esta problemática ha sido hecho por el equipo de profesionales encabezados por el especialista Pierre DeBeaudrap del Centro de Pueblo y Desarrollo (Ceped) y de la Universidad de París. En él han intentado estimar y comparar la prevalencia del VIH entre personas con y sin discapacidad que viven en Bujumbura, Burundi; examinar cómo la interacción entre discapacidad, género y entorno socioeconómico configura la vulnerabilidad al VIH e identificar posibles vías para un mayor riesgo frente al VIH.

En las investigaciones realizadas por estos profesionales, se deja de manifiesto que en contextos de recursos limitados, las personas con discapacidad se ven desproporcionadamente afectadas por la epidemia del VIH. Los estudios disponibles han encontrado que la prevalencia del VIH es al menos dos veces mayor entre las personas con discapacidad en comparación con la población general.

Suponen varias vías que podrían dar lugar a esta alta carga de VIH entre las personas con discapacidad. Primero, la discapacidad puede ser una consecuencia de la infección por VIH. Existe un creciente cuerpo de literatura que muestra que la infección crónica por VIH sigue asociada con varios impedimentos y limitaciones funcionales a pesar del tremendo progreso realizado en el tratamiento del VIH/SIDA en las últimas décadas.

Entre una cuarta parte y la mitad de las personas que viven con el VIH y reciben tratamiento con terapia antirretroviral (TAR) experimentan algún tipo de limitación de la actividad. Por otro lado, las personas con discapacidad pueden tener un mayor riesgo de contraer la infección por VIH. En contraste con la dirección anterior, esta dirección de la relación entre el VIH y la discapacidad ha sido menos examinada. La mayoría de los datos disponibles proviene de investigaciones cualitativas, que ofrecen información importante sobre los factores contextuales asociados con la vulnerabilidad al VIH entre las personas con discapacidad, pero tiene una generalización empírica más limitada.

Existe una creciente conciencia de que la infección por VIH resulta más de las limitaciones sociales y económicas (Foto: Shutterstock)

Aunque los factores de riesgo biológicos y conductuales han sido el foco principal de la investigación epidemiológica hasta hace poco, existe una creciente conciencia de que la infección por VIH resulta más de las limitaciones sociales y económicas que rodean a las personas que de sus elecciones individuales. La privación económica, el aislamiento social y la desigualdad de poder configuran los comportamientos individuales relacionados con el VIH, creando así entornos de riesgo. En el caso de las personas con discapacidad, es probable que la vulnerabilidad social resultante de la discapacidad desempeñe un papel importante en el riesgo del VIH.

Existe evidencia consistente que muestra que las personas con discapacidad tienen un mayor riesgo de pobreza multidimensional, lo que incluye la falta de educación, la falta de acceso a los servicios de salud y el empleo y otras formas de exclusión social. Todas estas condiciones son determinantes bien establecidos de resultados negativos para la salud. Sin embargo, la relación entre la pobreza y la infección por VIH es más compleja, y se han informado hallazgos discordantes, lo que sugiere que los factores contextuales pueden modificar la dirección de esta relación. Los factores interpersonales relacionados con las asociaciones y las redes sociales también influyen en el riesgo de adquirir el VIH y posiblemente se cruzan con la pobreza, advierte el estudio de DeBeaudrap.

En la intersección entre los niveles estructural e interpersonal, la violencia sexual merece especial atención, ya que está asociada con la infección por el VIH, la pobreza y la discapacidad Sin embargo, se sabe poco sobre la intersección entre el riesgo de VIH y la violencia sexual entre hombres y mujeres con discapacidad.

Datos disparadores

El 68% de los hombres y el 75% de las mujeres con discapacidad se vieron afectados por la pobreza multidimensional en comparación con el 54% y el 46% de sus compañeros sin discapacidad (Shutterstock)

En las estadísticas recabadas se verifica que del total del 68% de los hombres y el 75% de las mujeres con discapacidad se vieron afectados por la pobreza multidimensional en comparación con el 54% y el 46% de sus compañeros sin discapacidad. Se observó una mayor prevalencia de VIH entre las mujeres con discapacidad (12.1%) que entre aquellas sin (3,8%), mientras que fue similar entre los hombres con discapacidad y aquellos sin ella. Las mujeres con discapacidad también tenían un mayor riesgo de violencia sexual. La vulnerabilidad de las mujeres con discapacidad temprana al VIH fue mayor entre las que estaban socialmente aisladas (prevalencia del VIH en este grupo: (19%). Además, el nivel educativo y la violencia sexual implicaron el 53% de la asociación entre discapacidad temprana y VIH.

Sus resultados muestran que entre las mujeres con discapacidad temprana, aquellas con redes de apoyo restringidas eran altamente vulnerables a la infección por VIH. Aunque aseguran que no pueden descartar la posibilidad de que parte de esta interacción pueda resultar del impacto negativo del VIH en la vida de las personas (la llamada causalidad inversa), este resultado merece atención, ya que destaca los posibles métodos de intervención. “Un primer enfoque podría centrarse en intervenciones que desarrollarían redes de apoyo a través de organizaciones de personas con discapacidad”, advierten. Sin embargo, en este estudio, como en el estudio realizado en Camerún, se descubrió que solo una pequeña proporción de los participantes con discapacidad estaban involucrados en tales organizaciones. Por lo tanto, intervenir a través de las ONGs requerirá aumentar la identificación de las personas con discapacidad y su participación en ellas.

Un enfoque alternativo (o complementario) recomendado por los estudiosos implica trabajar con toda la comunidad para aumentar su capital social, es decir, su cohesión social y los recursos que podrían estar disponibles para sus miembros más vulnerables. Se ha demostrado que el capital social tiene una influencia protectora contra la infección por VIH.

La prevalencia del VIH fue más alta entre las mujeres con discapacidad que entre las mujeres sin (Shutterstock)

“La discapacidad -dicen- no es directamente modificable. Sin embargo, es posible intervenir en sus impactos sociales y económicos, y nuestros resultados muestran que al menos un tercio de la disparidad en la infección por VIH asociada con la discapacidad se eliminaría si pudiéramos mejorar la educación y reducir la pobreza de los niveles observados. entre mujeres con discapacidad a los niveles observados entre aquellas sin. Otro tercio de la disparidad también podría eliminarse si pudiéramos reducir la tasa de violencia sexual entre las mujeres con discapacidad. Estos resultados también ayudan a identificar intervenciones que podrían reducir la vulnerabilidad a la infección por VIH entre las mujeres con discapacidad”.

La información es confirmada del otro lado del mundo. Un informe prácticamente coincidente con la situación femenina frente a la vulnerabilidad en estos aspectos es publicado por la Fundación Huésped. Idéntica es la línea analizada para Centroamérica por las especialistas de la región del Banco Mundial. En tanto, la Organización Mundial de Trabajo sostiene en una publicación sobre la temática, que “la igualdad de género es clave para las respuestas frente al VIH”.

En Bujumbura, por lo expuesto, la prevalencia del VIH fue más alta entre las mujeres con discapacidad que entre las mujeres sinmás alta en las mujeres que en los hombres y similar entre los hombres con y sin discapacidad. Entre las mujeres que crecieron con discapacidad, aquellas con redes sociales limitadas eran altamente vulnerables a la infección por VIH. Las futuras intervenciones para reducir la adquisición del VIH entre las mujeres con discapacidad pueden centrarse en la educación y la violencia sexual, ya que estos dos factores de riesgo median una gran parte de la asociación entre la discapacidad y el VIH.

Fuente: Infobae

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