Joven adaptó una scooter para brindarle autonomía a un anciano discapacitado

Lucas Moreyra dejó las aulas durante un par de años para trabajar en un oficio que aprendió de su abuelo. Ahora, mientras estudia a través de las clases virtuales, realizó un trabajo especial para una persona que fue chapista y cliente de su taller. 

Creció entre las herramientas de su abuelo Benedicto Alvarez y cree que de allí heredó el interés por la mecánica. Con los conocimientos básicos que adquirió en su hogar de Felipe Yofre, sumados a los que incorporó durante el par de años que trabajó en ese mismo oficio en una cantera de la localidad, Lucas Moreyra por estos días no solo cursa el quinto año en el Colegio Secundario “José María Obregón”, sino que además repara distintos tipos de rodados. En esta oportunidad, en medio de la cuarentena por el coronavirus, adaptó una moto para un poblador de 83 años que tiene movilidad reducida debido a que le amputaron las piernas.

Entre las clases virtuales que recibe a través de su celular y el taller que funciona en su hogar, el joven de 22 años transita sus días en el pueblo emplazado a más de 200 kilómetros de la capital correntina. Su rutina, al igual que la de todos, cambió. Por el aislamiento social preventivo y obligatorio no tiene que concurrir al edificio escolar pero, además, tuvo que acomodar las demás actividades de su rutina a la medida decretada para reducir el riesgo de contagio del covid-19.

En medio de esta situación surgió un pedido especial de quien fue uno de sus clientes en el taller mecánico, Alberto Aguirre. “Me ocupaba de la reparación y mantenimiento de su auto, pero ahora ya no puede manejarlo”, contó Lucas. Es que don Alberto, de 83 años,  está discapacitado debido a que por una enfermedad le tuvieron que amputar las dos piernas. “Y ahora también el dedo de una de las manos. Estuvo como dos semanas internado”, acotó el joven.

Cuando el hombre de la tercera edad regresó al pueblo, Lucas fue a ver cómo estaba, porque “él vive solo. Hay una persona que va, pero únicamente para ayudarlo con determinadas tareas del hogar”. Y fue mientras charlaban sobre cómo se sentía que Alberto le comentó a Lucas que durante su internación estuvo pensando de qué manera podría movilizarse con autonomía.

“Me dijo que se le ocurrió adaptar una moto para poder salir sin necesidad de depender de otra persona.  Entonces comenzamos a ver cómo hacerlo”, comentó el joven que está en el último año del nivel secundario.

Fue así que primero compraron una scooter y, aunque era usada, “la desarmé todo, la reparé y la adapté para el nuevo sistema”, indicó. Lucas añadió que “el asiento que tenía fue reemplazado por una silla de ruedas vieja que él tenía. Le cortamos la rueda y de esa forma pudimos usar la parte de arriba, porque dijo que con esa estructura se sentiría más cómodo y seguro”.

Después de dos semanas de trabajo, días atrás, Alberto se subió a su moto adaptada y pudo probarla. “Funciona bien y él puede usarla sin necesidad de ningún tipo de ayuda”, aclaró Lucas. En este sentido, detalló que “él se acerca con su silla de ruedas hasta la moto y solo se pasa a la otra silla que ahora oficia de asiento. Y en el manubrio tiene todo lo necesario para encender, frenar o acelerar el rodado”.

Por lo que Alberto, quien tenía como oficio realizar trabajos de chapa y pintura de los rodados, ahora podrá sortear las dificultades físicas y tener autonomía para movilizarse.

Anhelo
Luego de que trascendiera la noticia de que Lucas adaptó una moto para Alberto, el joven yofreño recibió otro pedido. “Una señora de Chavarría se comunicó y quiere una igual”, afirmó el estudiante de 22 años. Asimismo, comentó que en breve se pondrá en contacto con ella para así conseguir los elementos que necesita para el nuevo encargo.

Más allá de esos requerimientos especiales, Lucas no oculta su deseo de estudiar alguna carrera vinculada a la mecánica. Aunque “sé que acá cerca no hay nada sobre eso. Y tampoco es es fácil ir a otro lado”, admitió el yofreño, que cursa el quinto año en el colegio secundario de la localidad. Allí, donde comparte sus días con su mamá Fabiana, su papá Ricardo, su hermana, amigos y, por supuesto, con compueblanos como don Alberto. 
(CC).

Fuente: El Litoral Argentina

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