Autismo y Proyecto de ley sobre inclusión escolar

Actualmente se encuentra en tramitación un proyecto de ley sobre inclusión escolar de niños, niñas y adolescentes con necesidades educativas especiales en establecimientos educacionales particulares pagados, para hacer exigible a éstos, programas de integración escolar. La iniciativa ingresó para su primer trámite constitucional (Senado) el 15 de octubre de 2019, y se prevé que, una vez aprobada, sus disposiciones comenzarán a regir para el proceso de admisión del año siguiente al de su publicación.

Sin duda, es un gran avance. Como he señalado en otras oportunidades, el acceso a la educación, en todas sus modalidades, es por derecho y no por privilegio. No obstante, la realidad en nuestro país para nuestros y nuestras estudiantes con discapacidad (en establecimientos particulares pagados) está condicionada por una serie de requisitos, tales como el cobro de matrícula y/o arancel diferenciado, los cuales son justificados en razón de los costos de implementación de programas de integración escolar. Asimismo, y como práctica frecuente, en el caso de estudiantes con autismo, se les solicita a las familias incorporar una tutora de manera permanente y que, lógicamente, es costeado íntegramente por éstas, transformándose de esta manera en verdaderas islas de exclusión, descuidando, por tanto, los valores esenciales de la inclusión referidos no sólo a la presencia de la persona, sino que, además, a la participación activa, contribución dentro de su contexto educativo y aprendizajes significativos.

Este camino, en donde dignificamos a las personas con discapacidad y en este caso, a la persona con Autismo, aún es un camino inacabado, y que sin duda tiene relación con la dignidad humana, para ello, se hace necesario la construcción de una escuela acogedora, así como políticas que aseguren el acceso, y la permanencia, en igualdad de condiciones y oportunidades que el resto de las y los estudiantes sin discapacidad.

Este camino, sin duda, supone un gran desafío, donde las instituciones y la comunidad en general debieran, en primer lugar, abrazar la diversidad, así como el creer en el valor del colectivo, para luego ponerse al servicio de estas, promoviendo así su calidad de vida y la construcción de proyectos de vida personales por medio de sistemas de apoyos centrados en la persona. ¿Dónde y cómo? En comunidad, en contextos vitales y naturales, visibilizándolos y dándoles voz.

Volviendo al Proyecto de ley, nuestra forma de concebir la sociedad y las personas se encuentra íntimamente relacionada con la escuela. Para ello, como señala Ignacio Calderón Almendro, catedrático de la Universidad de Málaga, escuchar los discursos y lenguajes de las personas desplazadas a los márgenes es la principal herramienta para mejorar los sistemas sociales y educativos.

Finalmente, hoy, 2 de abril, donde conmemoramos el Día Internacional del Autismo en todo el mundo, hago un llamado al derecho a la igualdad y a la no discriminación, al derecho a vivir de manera independiente en la comunidad, al acceso a la educación, al trabajo y a tener un empleo digno para las personas con autismo.

Lilia Siervo Briones
Educadora diferencial, Fundación Apoyo Autismo Chile

Fuente: El Mercurio de Valparaíso

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