La población de riesgo olvidada frente al covid-19

Menores y adultos con síndrome de Down, por ejemplo, tienen más probabilidades de contraer enfermedades respiratorias.

Alrededor del 15% de la población mundial presenta algún tipo de discapacidad, una condición que en muchos casos los pone en una situación de mayor vulnerabilidad ante la actual pandemia de coronavirus.
Ese es el caso de los niños y adultos con síndrome de Down. Ellos tienen, en general, más probabilidades de contraer enfermedades respiratorias, como explica la pediatra Macarena Lizama, directora del Centro UC Síndrome de Down. “Hay varios factores que los hacen más vulnerables; por ejemplo, la hipotonía (disminución del tono muscular) hace que junten más secreciones y eso predispone a una sobreinfección”.

Asimismo, hay subgrupos de niños con síndrome de Down que tienen trastornos de la deglución o del sistema inmune, que también los ponen en una situación de desventaja. Además, “cerca del 50% tiene alguna cardiopatía que necesita operarse; incluso sin pandemia, somos muy estrictos en el cuidado de estos niños en particular”, precisa.

Los adultos con esta condición también son un grupo de cuidado: está descrito que una de las principales causas de muerte es por neumonía.
Pese a todo ello, entidades como la organización Down España y la T21 Research Society, dedicada a la investigación de este síndrome, han hecho un llamado a la calma recalcando que, por el momento, no hay información estadística ni evidencia sobre cómo el COVID-19 está afectando a esta población.Pero -agregan- no hay que bajar la guardia y tomar las mismas medidas de prevención generales, como el aislamiento social y el lavado de manos.

Sin embargo, faltan prevenciones más inclusivas, como advierte Andrea Zondek, presidenta de Fundación Tacal, enfocada a la inclusión de personas con discapacidad. Ellos “son un grupo altamente vulnerable ante la situación actual, con los que hay que tomar certeramente las medidas sanitarias, tanto para ellos, como para sus familias y cuidadores cuando corresponde”.

Hace unos días, Catalina Devandas, relatora especial de las Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad, alertó sobre el tema: “Las medidas de contención, como el distanciamiento social y el aislamiento personal, pueden ser imposibles para quienes requieren apoyo para comer, vestirse o ducharse”. Estas personas, además, dependen de servicios o condiciones que han sido suspendidos o limitados.

En España, debido a la cuarentena total, la Confederación Autismo pidió al Gobierno que las personas con trastorno del espectro autista puedan, de forma excepcional, salir solas o acompañadas a la calle cuando lo requieran, porque la permanencia indefinida en sus hogares puede generar alteraciones de comportamiento o bienestar psicofísico. La petición fue aceptada.

Zondek plantea que es necesario promover medidas que prioricen la atención en domicilios o a distancia; apoyos económicos a familias más vulnerables y facilitar las licencias laborales y cuarentenas preventivas a las personas con discapacidad que trabajan y a sus cuidadores, entre otras.

Fuente: El Mercurio

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