Estudiantes con discapacidad en la educación superior

Visualizar la diversidad como una riqueza supone un cambio cultural dentro de cualquier organización, y los planteles de educación superior también deben subirse al carro de la inclusión de personas con dificultades físicas y cognitivas. Pero ¿cómo lograrlo?

Actualmente, se está implementando la Ley de Inclusión Laboral en las empresas, lo que conlleva a una adaptación inclusiva de la cultura organizacional de las compañías que contratan a personas con discapacidad, algo que también ya está siendo incorporado en las universidades y establecimientos de educación.

En esa línea, Isidora Schwarzhaupt, psicóloga y máster en Integración de las personas con discapacidad y calidad de vida de la Universidad de Salamanca en España, y especialista en este tema, indica que actualmente los esfuerzos están puestos en que cada universidad tenga su propia política de inclusión. “Sin embargo, más que tenerla, lo importante es ponerla en marcha de manera adecuada y hacer que tenga coherencia y comunicación entre cada una de las facultades”, explica la profesional.

Muchas universidades están abiertas a incorporar a personas con discapacidad y se han hecho adaptaciones internas, pero todavía existen brechas que se deben acortar y temas pendientes. “Cuesta que entre los directores exista comunicación y coherencia, y por más que se quiera un ingreso a alguna carrera, pasa más por la voluntad del encargado o directivo. La política puede existir, pero lo difícil es ponerla en marcha y que todos se alineen con ella”, indica.

A la vez, la barrera más importante de derribar es la actitudinal, y tiene que ver con todos los mitos prejuicios que tienen los directores. “El principal prejuicio es que las personas con discapacidad son enfermas, de que para incorporarlos hay que desembolsar muchos recursos. Sin embargo, se deben hacer ciertos ajustes pero que no suponen una inversión económica grande”, explica la experta en integración. Además, la profesional señala que se debería empezar a apuntar más a la accesibilidad cognitiva.

“Se habla solo de la discapacidad física, pero ¿ qué pasa con las personas con dificultades intelectuales y de comprensión? Entonces, poner atención cómo vamos aunando esfuerzos para hacer que las personas con discapacidad puedan acceder a los reglamentos de la universidad y a las distintas normativas mediante una lectura fácil y entendible, con una buena comunicación”, dice Isidora Schwarzhaupt. Pero también, “al incorporar a estudiantes con alguna discapacidad conlleva un cambio cultural en la organización y se pasa a valorar la diversidad. Visualizar la diversidad como una riqueza en un mundo diverso, en cuanto a discapacidad, raza, género. Ojalá que todas las instituciones lo vean como una oportunidad”, sostiene Schwarzhaupt.

Infraestructura

Algunas universidades han comenzado a planificar una mayor inversión en infraestructura para una accesibilidad universal, tanto física como cognitiva. “Hoy, solo algunas cumplen con la normativa de accesibilidad, respecto a rampas, ascensores, baños, tamaño de puertas, entre otros elementos”, dice Schwarzhaupt. Con lo anterior, “lo más importante es que pensemos en espacios para todos, no solamente para las personas con discapacidad, que no se note diferencia. Hacer de los espacios también para mujeres embarazadas, niños chicos y adultos mayores”, dice la profesional.

“Incorporar a personas con discapacidad conlleva un cambio cultural en la organización, donde se pasa a valorar la diversidad”. Principal prejuicio es que las personas con discapacidad son enfermas y que para incorporarlos hay que desembolsar muchos recursos. Sin embargo, se deben hacer ciertos ajustes pero que no suponen una inversión económica grande”. Isidora Schwarzhaupt, psicóloga y máster en Integración de las personas con discapacidad Universidad de Salamanca, España.

Fuente: La Tercera

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